De cuándo se fue todo al carajo

Náufragos en el mar de angustia y desesperación del diario vivir aquí no alcanza para más, y sí, la tentación es mandar a la chingada todo y se pierde el sentido de todo. El país al que cantaba José Ernesto Monzón ha sido robado, abandonado y convertido en un gigantesco basurero, un hermoso basurero, si es que algo así puede ser hermoso.
De un tiempo para acá vimos a ese sentimiento nacionalista crecer de la mano del racismo, del egoísmo y del discurso vacío pero esperanzador y apendejante, ese que tienen las telenovelas.

De fanatismos e indignación

La nefasta noticia del asesinato de los caricaturistas franceses de Charlie Hebdo es un hecho muy lamentable sucedido ayer, miles de personas protestaron, hubo pronunciamientos de todo tipo en las redes sociales repudiando el hecho y hasta presidentes de varios países condenaron el crimen; y sí, es lamentable la pérdida de vidas humanas en cualquier condición. Sin embargo no deja de llamar la atención que para un hecho distante de nuestras fronteras sí haya tanta indignación de nuestra parte, aquí mueren 16 personas diarias y no se derrama más que un “a saber en qué andaba metido”, hubo una narco-masacre de 27 campesinos asesinados grotescamente en una finca en Petén pero muy pocas personas se indignaron como ayer, quizás porque precisamente eran eso…campesinos, de esos que sólo puede extrañar su familia. Semanalmente desaparecen jóvenes menores de edad y muy probablemente sean llevadas a redes de prostitución. Se nos perdió el Norte,o el Sur o quizás el cinturón de Orión en este país o finca ya ni sé. universidades forman jóvenes que dicen que la vida se reduce a dos palabras… la oferta y la demanda, la mayoría tiene hambre y frustración, abandono y enfermedad, desnutrición y carencia de educación, sin infraestructura ni acceso a créditos. En fin este es un monumento al abandono, a la indiferencia. Preocúpense después cuando vean más muertos cada día, asesinados por niños o adolescentes y pidan penas más duras hacia ellos porque “ya son asesinos”, este caldo de cultivo ya está en su punto, cualquier día los hijos de la indiferencia podrían llegar a nuestra puerta y pues así de simple cobrarnos el abandono.

Partir

Veo las letras y encuentro el vacío que deja un alejamiento, veo en ellas el sentido y la necesidad de aferrarse a eso que flota mar adentro, amor propio, eso por lo cual deberíamos principiar. Ese que fue engañado por condescendientes y abandonado en un agujero negro. Ahí, luego del salto mortal lo encontró y tuvo que aferrarse para no morir en ese mar de temor, mar de angustia que solo provoca lo desconocido. Ahí se encontró, en la soledad, en el temor, ahí flotando en una mancha de sangre y aceite de esas que salen de los recuerdos, esos que quisiéramos olvidar o abrazar, ya ni sé. Amores de todo tipo, capítulos nuevos, personas nuevas, amistades nuevas ah si tan sólo nos educaran para amarnos primero, Dicen por ahí que nadie da lo que no tiene. Por eso habría que valorar más cómo hacemos sentir a los demás y no cómo nos sentimos nosotros con ellos. Inexorables adioses que deben decirse, corazones rotos, lágrimas dulces, aires que no respirará nunca más. Y así regresará a donde su alma necesita estar, vendrá claro porque ella sabe de renaceres y amor del real. Ella regresa porque no se puede ir de ninguno de los dos sitios, ella ama ambos lugares pero su pasión está allá.

Madurez

Tal vez la madurez es ese proceso mediante el cual decidimos prepararnos y forjar nuestro futuro, o tal vez también es ser responsables de nosotros mismos descargando así a nuestros padres, o también comprender tanta necesidad y servir más y mejor a los demás, o también decidir compartir la vida con alguien. Tal vez  la madurez después de todo también sea eso que te impulsa a no hacer infeliz a ese ser que te ama o te amó, ese que es uno de los más grandes temores bajo todas las máscaras.

En aquel pantanal

Despertó, dió un par de bostezos y se preparó para la jornada; era una soleada mañana en aquel lugar rodeado de manglar y río, agua salóbrega por la mezcla de la entrada del mar y las aguas del río Tilapa. Por aquellos canales a 4 kms en línea recta usted llega al mar dijo Ponce (el experimentado trabajador de aquella granja de langostinos de agua salada) pero debe tener precaución porque ahí está la comunidad con la que hemos tenido clavos; qué clase de clavos preguntó él, clavos respondió de nuevo Ponce quien con un movimiento de timón cambió de rumbo en las aguas de aquel estuario y se internó en un intrincado manglar que estalló en ese sin fin de mezclas de color verde como una ensalada de hierbas, árboles de mangle blanco y rojo con sus enormes raíces cuales piernas sosteniendo la apreciada madera que era una de las causas de los clavos. Por aquí es donde vienen a ver pájaros los locos esos del FIIT dijo, aquí viene Gaitán y los gringos y acampan en este lugar para dar de comer a los zancudos, en ese momento al Ingeniero le pareció increíble aquel comentario pues la plaga de zancudos era insoportable, en son de broma decía aquí está la más grande y más variada población de zancudos, los  hay “canchitos” y “prietos” dejando de lado los conocidos anófeles y aedes aegipty, esos canchitos tenían la cualidad de atravesar la tela de la ropa y picar, que digo picar morder con tal fuerza que con cada piquete se le escapaba una maldición. La combinación era terrible calor, humedad y zancudos y allí llegaban los ornitólogos a ver las aves migratorias.

En aquellas ciénagas ciertamente pasaban a anidar y/o descansar muchas especies de aves palmípedas y zancudas, variedad de patos, garzas, cucharones, cigüeñas, pelícanos, pijijes, cormoranes y zambullidores de varios colores, sin duda era un paraíso para los ornitólogos observando la migración de estas aves. En ocasiones algún cazador llegaba a disparar contra ellas, provocando el decomiso inmediato de la caza, así fue como se pudo conocer que muchas de las aves estaban marcadas con anillos de ubicación que eran colocados en lugares tan lejanos como los grandes lagos en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Anillos que les fueron encontrados a patos y pelícanos que fueron cazados en el lugar.

De aquí en adelante lleve su arma lista porque estamos en territorio fuera del control de la seguridad de la finca, y eso por qué preguntó el ingeniero, porque aquí nos han disparado replicó Ponce que virando dejó el canal principal y se adentró en un canal paralelo. Poco a poco se fueron acercando cada vez más a la comunidad. Luego de 1 hora se amplió el canal, y se escuchó el rumor de las olas de mar golpeando la arena de la playa, cocos, arena, ranchos de techo de guano (seguramente robado de la finca) lanchas con motores de 40 y 60 caballos de fuerza, redes y aparejos de pesca en mar. Habían llegado a “La Barrita”, aquella era la última aldea del departamento de Retalhuleu hacia el oeste a partir de ahí iniciaba Ocós San Marcos.

En la aldea el recibimiento fue un poco frío, aparecieron varios vecinos y uno de ellos se identificó como el representante del comité de desarrollo, pasados unos momentos el ingeniero pudo percibir las más importantes carencias del lugar, no había un centro de salud y tenían el temible cólera en la aldea vecina, vivían de la pesca artesanal y por la distancia a los poblados más grandes y sin acceso a hielo era muy complicado comerciar, había una pequeña escuela casi abandonada por la inasistencia del maestro que llegaba martes y se iba viernes dejando para la cultura sólo 10 horas a la semana. El problema que tenemos es que algunos aldeanos llegan a robar camarón indicó el ingeniero, no tenemos pruebas pero tienen que ser de aquí insistió y debido a los múltiples casos de enfrentamientos me han enviado a buscar una solución, una manera de evitar que salga más gente lastimada. Vengo a proponer que hagamos un centro de acopio de larva silvestre de camarón en este lugar; les podemos capacitar y verán ustedes cómo esta aldea será un sitio productivo para todos. La población recibió bien las palabras del ingeniero y pronto se pusieron de acuerdo para ubicar un sitio para el centro de acopio de inmediato se inició la construcción del rancho con área para los guardianes y el cuarto para el ingeniero, se capacitó a la población en cómo y qué artes de pesca se usan para tal fin, una vez preparados con tanques de captación, bombas de agua, tanques de oxígeno y tinacos de mediano tamaño para el traslado a la finca se inició la aventura que permitiría evitar que la población se arriesgara a morir por disparos por robar camarón. El Centro de acopio tenía un botiquín de primeros auxilios que casi de inmediato fue una reserva de sueros electrolitos porque el cólera llegó, afortunadamente no cobró víctimas mortales,  el maestro solicitó apoyo para poder quedarse y alimentarse mejor para quedarse más de dos días, todo fue coordinado y en cuestión de dos meses la relación entre la comunidad y la finca fue mucho mejor, hubo ingresos, hubo hasta un par de comedores instalados,  y se disminuyó el robo de camarón.

Navegando en Lagunas Mentales

Hay episodios de la vida que la mente borra y queda esa sensación de no saber si lo que dicen los demás que pasó realmente pasó. Por eso en este blog no se puede garantizar que todo lo que aquí se mencione es real, es ficticio, me pasó a mí o a alguien más.

Corría el final de la década de los 70’S y entre Pink Floyd y la felicidad de la marihuana se gestaba una camada de muchachos creativos y relajados que al grito de “están agarrando” supieron escapar de los comisionados militares y evitar así prestar el servicio militar (obligatorio de aquel tiempo), tiempos violentos, tiempos de ideales e ideologías que vieron cómo a fuego y plomo silenciaban seres pensantes, zozobra y valor, llanto y esperanza, escuelas tipo federación testificaban que sí se podía educar a un país y en las aulas se repetía Belice capital Belmopán como un departamento más.

La música, la violencia del conflicto y la mota jugaban rondas en aquel vecindario, todos sus habitantes sabían respirar el miedo disfrazado de silencio. Ese fue el contexto, se aprendió a convivir con el miedo y a vencerlo en grupos armados con palos, machetes y alguno que otro revólver en las PAC organizadas por los comisionados militares de aquellos días.

Sendas historias se pudo vivir en esas noches de patrulla, el rumor del silencio y el miedo en varias ocasiones podía cortar el viento, así fue como una noche de patrulla apareció en una esquina la figura de doña Ana, una señora guapa pero de aspecto pálido, cabello blanco, largo y una altura de 1.70 vestía un camisón blanco y grande hasta los tobillos. Ella (que trataba de domar su insomnio) y Fito (que era uno de los más bromistas patrulleros del barrio) toparon de frente en una esquina, en aquel silencio se oyó el grito desgarrador de Fito que gritó mientras se persignaba : “AYYY LA SIGUANABA, POR FAVOR NO SE LLEVE MI ALMA”. y la pronta respuesta: LA SIGUANABA TU MADRE PATOJO SEROTE” contestó doña Ana dándole de coscorrones.

La historia de Fito y doña Ana suavizó por completo la noches de patrulla obligatoria en el barrio.